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En busca del Templo de Augusto

Caius Iulius Caesar Augustus (Roma, 23 de septiembre de 63 a. C. – Nola, 19 de agosto de 14 d. C.), en español Cayo Julio César Augusto y conocido como César Augusto, fue el primer emperador del Imperio Romano. Gobernó entre 27 a. C. y 14 d. C., año de su muerte, convirtiéndose así en el emperador romano con el reinado más prolongado de la Historia (en total, 44 años de mandato).

Tras su muerte, el Senado de Roma lo divinizó, siendo posteriormente adorado por el pueblo romano. A manera de legado, sus nombres «César» y «Augusto» serían adoptados por todos los emperadores posteriores, y el mes de Sextilis sería renombrado «Agosto» en su honor.

Augusto deseaba seguir la estela de su padre adoptivo Julio Cesar, famoso por sus triunfos en la Galia: por lo que pretendía que la conquista de Hispania le equipararía con él. Augusto se trasladó a la ciudad de Tárraco (Tarragona) para supervisar durante dos años (26-25 a.C.) la ofensiva romana.

Augusto estableció una nueva división territorial de Hispania basada en tres provincias: Tarraconense, Lusitania y Bética. Las colonias fundadas por Augusto en Hispania tuvieron un destacado papel en el desarrollo del culto imperial, que actuaría de elemento cohesionador a lo largo de todo el Imperio.

Poco después de la muerte de Augusto, se erigió en Tarragona un templo dedicado al culto del soberano. El Templo de Augusto, conocido a través de las monedas acuñadas en la ceca de Tárraco y citado por Tácito (quien nos dice que en el año 15 d.C. se autorizó su construcción), había estado situado, tradicionalmente, en la zona del Foro Provincial.

Pero en el año 2007, se realizaron unas prospecciones en el subsuelo de la Catedral que pusieron de manifiesto que debajo había una anomalía de unos 30 metros de ancho. Rápidamente comenzaron a nacer teorías, y tomó fuerza la posible existencia del Templo de Augusto, un centro de grandes dimensiones con 8 columnas frontales que podría corresponderse con la imagen que aparece en la moneda que data del año 15 d.C.

Durante el pasado 2010, coincidiendo (o no necesariamente) con el décimo aniversario de la declaración de Tárraco como patrimonio de la humanidad, se procedió a realizar una excavación en el subsuelo de la Catedral de Tarragona, en busca de la existencia de alguna evidencia que pudiera constatar que hace 2000 años, se levantará en ese espacio físico el Templo de Augusto. Las evidencias arqueológicas parecen indicar, que en efecto, allí se encontraba el recinto de culto imperial.

Todo este proceso de excavación del subsuelo y búsqueda del templo, fue contado en primera persona por los responsables de dichas excavaciones en un blog oficial (versión en castellano y versió en català), y se realizaron dos jornadas de puertas abiertas a los ciudadanos para explicar lo que habían encontrado allí.