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Concursos de belleza

Esta semana se ha celebrado el certamen de Miss Universo, y parece ser que ganó una chica de raza negra. Sinceramente no la he visto, ni a ella ni a sus contrincantes, signo de que estos certámenes me resbalan bastante. Si quiero ver bellezas, que de vez cuando las quiero ver como cualquier hijo de vecino, me salgo a la calle a verlas de carne y hueso, o me meto en internet, que sin mucho esmero hay millones de webs donde me ofrecen chicas sin buscar demasiado.

No voy a ponerme a discutir si estos concursos son lógicos que se realicen en pleno siglo XXI, cada uno que decida por si mismo si los quiere ver o no, yo no me voy a meter hoy en estos menesteres, pero si que voy a hablar de una cosa que la encuentro totalmente absurda.

Resulta que para parecer menos sexistas, a alguien se le ocurrió la gran idea de que después de desfilar en bikini y con sus mejores galas de noche, les hicieran una pregunta para ver sus conocimientos. Pero señores, ¿no son concursos de belleza? a que viene eso. Os imagináis a la inversa, un concurso de inventores, donde científicos hicieran cosas extraordinarias, pero para decidir si son merecedores del premio, se les hiciera desfilar en traje de baño, ya que no se es un buen científico sino le queda bien el tanga, ¡venga va!

Y es que el ser humano es cruel, y porque no decirlo un poco cabrón, y en vez de preguntarles cuánto son 2 más 2, les preguntamos quienes eran los Reyes Católicos o el mismísimo Confucio. Que yo me pregunto, me voy a la Rambla y a ver si todos los feos/feas (y perdón por la expresión) saben quien era Confuncio. Normalmente las chicas a semejantes preguntas, fallan, vamos que mientras se preparan para ser Misses toda su vida, no van con la enciclopedia británica a cuestas, que fallo, ¿no? Ellas incrédulas que pensaban que valorarían su belleza en el concurso de belleza de marras, y no, pobres ingenuas. Y es en estos momentos, cuando la pregunta se acecha, que las chicas guapas están acojonadas, han de procurar no decir alguna cosa desafortunada, ya que sino veréis a todos los cabrones del jurado riéndose, y hasta con un poco de suerte llegarán a ser un bestseller en Youtube. Sí, nos gusta reírnos de la gente, vuelvo a decirlo el ser humano es un poco cabroncete. Todo esto si tienen suerte las chicas, porque como les toque el jurado tonto que les pregunta por sus deseos, ellas se ven forzadas a decir la chorrada de paz y amor para todos los hombres y mujeres del planeta, ya que sino lo dijeran quedarían como niñas guapas insensibles a los problemas de los menos afortunados.

Concursos de belleza que en vez de eliminarlos, ya que son un negocio para algunos, mezclamos peras con manzanas para que la macedonia resultante no sea tan indigesta, aunque no tenga ningún sentido el resultado.