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Retrocedí veinte años

La cabina  telefónica

El viernes pasado estuve en Falset, para aquellos que desconozcan donde cae el municipio, solo diré que es la capital del Priorat, comarca dedicada básicamente a la agricultura, cuyo producto estrella es la elaboración del vino. El Priorat junto a La Rioja, son las dos únicas regiones españolas con la Denominación de Origen Calificada. Para más información podéis visitar la Wikipedia.

Pues resulta que pase buena parte del día allí, y cuando llego la hora de la comida, me senté en un banco en medio de la plaza del ayuntamiento. Me había traído de casa un pequeño sándwich para no perder demasiado tiempo durante el mediodía, y así aprovechar las horas que pase allí.

Pues cuando me senté tuve la sensación de retroceder un par de décadas como mínimo, y porque lo digo, por dos cosas en particular. La primera es que mientras estaba sentado, disfrutando de la comida, la gente se iba cruzando por mi vista, pero lo curioso de todo, es que todas las personas que se cruzaban se saludaban entre ellas. Yo no es que viva en una ciudad muy grande, pero difícilmente en mis andares por las calles de Tarragona saludo a la gente, cosa que si solía pasar en los 80 al pasear por mi barrio. Y la segunda cosa que me hizo ver que en un pueblo las cosas van a otro ritmo, es que en medio de la plaza se encuentra un teléfono público. En Tarragona difícilmente ves entrar a personas en las cabinas telefónicas, suelen estar desiertas casi todo el día, pues yo en los 15 minutos que estuve sentado en el banco, 3 personas utilizaron dicho teléfono, una tras de otra, como si la telefonía móvil no hubiera llegado a Falset. Seguramente es una tontería, porque los móviles no son exclusividad de las grandes urbes, pero en Falset me dio la sensación de que había retrocedido 20 años.